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AMAR NO ES NECESITAR AL OTRO

AMAR NO ES NECESITAR AL OTRO

 

Decimos que amamos, pero no damos libertad al otro para que elija su vida... no le dejamos ser el mismo, le cargamos la responsabilidad de hacernos felices, controlamos sintiendo que el otro es nuestro y no es asi, decimos te necesito, quiero hacerte feliz, te regalo el mundo para que no quieras irte y no es asi, es no hacer nada y estar siempre sin esperar nada, nada del otro, estamos asustados no nos creemos llenos ni dignos de amor, el amor forma parte de nosotros, nadie puede cubrir nuestro vacio excepto nosotros mismos, no impongamos al otro no exijamos aceptemonos y amemos aceptando. ¿quien quiere una jaula de oro?

 

Nadie...

El Amor y el Tiempo

El Amor y el Tiempo

 

Hablamos de "hallar" tiempo para nuestros hijos o de hacer tiempo para las personas en nuestra vida o para los amigos.

Damos la impresión de que las relaciones son apenas una parte de nuestra vida, junto con tantas otras ocupaciones. A veces pensamos, lo que más importa en nuestra existencia, son las relaciones y no los logros o la adquisición de bienes.

Entonces, ¿por qué le prestamos tan poca atención a las relaciones?

Cuando estamos muy ocupados, afectamos el tiempo que dedicamos a las relaciones, quitándoles la energía y atención necesarias. Es posible evaluar la importancia que le asignamos a algo considerando el tiempo que estamos dispuestos a dedicarle. Cuanto más tiempo le dedicamos a algo, más evidente resulta la relevancia y el valor que tiene para nosotros.

Si quieres conocer las prioridades de una persona, fijate en cómo usa el tiempo.

El tiempo es el regalo más preciado que tenemos porque es limitado.

Podemos producir más dinero, pero no más tiempo. Cuando le dedicamos tiempo a una persona, le estamos entregando una porción de nuestra vida que nunca podremos recuperar. No es suficiente decir, que las relaciones son importantes, debemos demostrarlo en acciones, invirtiendo tiempo en ellas.

Las palabras por sí solas nada valen...

La esencia del amor, no es lo que pensamos, hacemos o aportamos a los demás. Es cuánto entregamos de nosotros mismos a los demás. El mejor regalo de amor, no son los diamantes, ni las rosas, ni los dulces.

Es la atención dice: "Te valoro tanto que te entrego mi bien más valioso: mi tiempo".

Siempre que dediques de tu tiempo, estarás haciendo un sacrificio y el sacrificio es la esencia del amor o amistad.

Es posible dar sin amar, pero no se puede amar sin dar.

Amar es entregarse: dejar de lado mis preferencias, comodidad, objetivos personales, seguridad, dinero, energia y tiempo para el beneficio de otra persona.

El mejor uso que le puedes dar a la vida, es amar. La mejor expresión de amor es el tiempo. El mejor momento para amar es ahora

El Escarabajo y el Gusano

Había una vez un gusano y un escarabajo que eran amigos, pasaban charlando horas y horas. El escarabajo estaba consciente de que su amigo era muy limitado en movilidad, tenía una visibilidad muy restringida y era muy tranquilo comparado con los de su especie. El gusano estaba muy consciente de que su amigo venía de otro ambiente, comía cosas que le parecían desagradables y era muy acelerado para su estándar de vida, tenía una imagen grotesca y hablaba con mucha rapidez. Un día, algunos compañeros del escarabajo le cuestionaron la amistad hacia el gusano. ¿Cómo era posible que caminara tanto para ir al encuentro del gusano? A lo que él respondió que el gusano estaba limitado en sus movimientos. ¿Por qué seguía siendo amigo de un insecto que no le regresaba los saludos efusivos que el escarabajo hacía desde lejos? Esto era entendido por él, ya que sabía de su limitada visión, muchas veces ni siquiera sabía que alguien lo saludaba y cuando se daba cuenta, no distinguía si se trataba de él para contestar el saludo, sin embargo prefirió no discutir. Fueron muchas las respuestas que en el escarabajo buscaron para cuestionar la amistad con el gusano, que al final, éste decidió poner a prueba la amistad alejándose un tiempo para esperar que el gusano lo buscara. Pasó el tiempo y la noticia llegó: el gusano estaba muriendo, pues su organismo lo traicionaba por tanto esfuerzo, cada día emprendía el camino para llegar hasta su amigo y la noche lo obligaba a retornar hasta su lugar de origen. El escarabajo decidió ir a verlo, sin preguntar a sus compañeros lo que opinaban. En el camino varios insectos le contaron las peripecias del gusano por saber qué le había pasado a su amigo. Le contaron de cómo se exponía día a día para ir a dónde él se encontraba, pasando cerca del nido de los pájaros. De cómo sobrevivió al ataque de las hormigas y así sucesivamente. Llegó el escarabajo hasta el árbol en que yacía el gusano esperando pasar a mejor vida. Al verlo acercarse, con las últimas fuerzas que la vida te da, le dijo cuánto le alegraba que se encontrara bien. Sonrió por última vez y se despidió de su amigo sabiendo que nada malo le había pasado. El escarabajo avergonzado de sí mismo, por haber confiado su amistad en otros oídos que no eran los suyos, había perdido muchas horas de regocijo que las pláticas con su amigo le proporcionaban. Al final entendió que el gusano, siendo tan diferente, tan limitado y tan distinto de lo que él era, era su amigo, a quien respetaba y quería no tanto por la especie a la que pertenecía sino porque le ofreció su amistad. El escarabajo aprendió varias lecciones ese día. La amistad está en ti y no el los demás, si la cultivas en tu propio ser, encontrarás el gozo del amigo. También entendió que el tiempo no delimita las amistades, tampoco las razas o las limitantes propias ni las ajenas. Lo que más le impactó fue que el tiempo y la distancia no destruyen una amistad, son las dudas y nuestros temores los que más nos afectan. Y cuando pierdes un amigo una parte de ti se va con él. Las frases, los gestos, los temores, las alegrías e ilusiones compartidas en el capullo de la confianza se van con él. El escarabajo murió después de un tiempo. Nunca se le escuchó quejarse de quienes le aconsejaron mal, pues fue decisión propia el poner en manos extrañas su amistad, solo para verla escurrirse como agua entre los dedos. Si tienes un amigo no pongas en tela de duda lo que es, pues sembrando dudas cosecharás temores. No te fijes demasiado en cómo habla, cuánto tiene, qué come o qué hace, pues estarás poniendo en una vasija rota tu confianza. Reconoce la riqueza de quien es diferente de ti y está dispuesto a compartir sus ideales y temores, pues esto alimenta el espíritu de supervivencia más que un buen platillo. La esencia del gusano y el escarabajo se volvió una en el plano que se encuentra más allá de este mundo, volviendo al regocijo que en esta vida habían encontrado. Este es el final de la historia, pues siendo tú mi amigo(a) no te puedo exponer a una tristeza que no quisiera para mí. No sé si tú seas el gusano o yo el escarabajo, pero seguro que somos distintos y en planos ajenos nos movemos. Yo, como gusano, te seguiré buscando día a día, y como escarabajo, no me fijaré en limitaciones. Como gusano, omitiré lo grotesco que me puedas parecer. Como escarabajo, haré uso de mis habilidades para servirte.

La Amistad y sus Valores

La Amistad y sus Valores

Inicios
Una de las grandes satisfacciones que tiene el ser humano en su vida cotidiana, es la gran seguridad de contar con grades amigos. Con el paso del tiempo, la amistad se fortalece sin darnos cuenta, la convivencia ha traído consigo aficiones, gustos e intereses en común, compartiendo preocupaciones, alegrías, tristezas, y la seguridad de contar con un apoyo incondicional.

La esencia principal de la amistad, radica en los valores que son el cimiento de las relaciones duraderas, porque nuestra amistad sobrepasa con mucho la superficialidad. Siempre quedamos en lo anecdótico, la broma, el buen momento ó pasivamente en disposición para lo que se ofrezca.

Es de gran utilidad considerar la gran importancia que tienen los valores para fortalecer el valor de la amistad, entre los más importantes se encuentran:

La Coherencia
Es de fundamental importancia mostrar una personalidad única con todas las personas y en todos los ambientes: vocabulario, modales, actitudes, opinión, y nuestra conducta en general. Nada es más desconcertante que descubrir distintas formas de ser en una misma persona, esto afecta significativamente la comunión expedita, a la vez provoca desconfianza y demuestra falta de madurez.

La Flexibilidad
Es la adaptación a los distintos ambientes, y facilita la comunicación y permite a su vez acrecentar nuestro círculo de amistades. Debemos tomar en cuenta que la persona flexible es amable y a la vez servicial, en todo lugar, si sólo tenemos atenciones con las personas que conocemos, no se puede hablar de flexibilidad.

Hay signos evidentes de flexibilidad son: ceder la palabra; rectificar la opinión, pedir disculpas públicas; participar de las actividades y aficiones que gustan a los demás ( siempre y cuando permitan la vivencia de los valores ), aceptar de buen grado los consejos sanos, y las recomendaciones sobre nuestra persona con sencillez y serenidad.

Como detalle importante, podemos señalar que una persona puede tener varios amigos con intereses diametralmente opuestos; la flexibilidad nos permite alejar ese sentimiento de exclusividad que muchas personas equivocadamente reclaman. Cada persona por ser naturlmente diferente aporta definitivamente algo distinto en la vida de los demás, en eso consiste el enriquecimiento personal y el cultivo de amistades.

La Comunicación
La verdadera comunicación, no es una agradable conversación que muchas veces puede ser también superficial. Comunicarse significa participar de nuestro yo a nuestros amigos, conla sinceridad de las palabras, transmitiendo de verdad nuestros verdaderos punto de vista, y la manera de sentir, sólo así existe un intercambio real y verdadero de pensamientos que desembocan en la comprensión y el entendimiento formal.

La forma más simple de conservar una amistad, es manteniendo contacto frecuente con nuestros amigos, sin importar realmente la distancia, pues unos simples minutos bastan para hacer una llamada ó escribir un correo electrónico.

Preguntar por el estado de salud, el trabajo diario, cual fue el resultado de sus últimos planes, enviar saludos a la familia en general... y tantas cosas que podemos decir que demuetran interés y sincera amistad.

Por lo tanto, hay personas que se llaman nuestros amigos, pero sólo aparecen cuando necesitan algo de nuestra persona, y no cuando estamos enfermos, preocupados, felices ó aburridos. Ese es la mejor forma de mantener a sus amigos, llamándolos en su momento oportuno y mantener su interés en continuar disfrutando de la amistad en el futuro.
 

La Generosidad
Lo más importante de este valor, es hacer lo posible por otorgar nuestro tiempo, recursos, conocimientos y las cualidades cuando los demás lo necesiten, donde no importa realmente si piden ó no nuestra intervención.

Muchas veces, esperamos pacientemente que nuestros amigos estén a nuestra disposición, y lo demuestran con hechos plausibles; pero en ocasiones, por distracción ó simple comodidad no correspondemos de la misma manera, ¿no es esto una forma de aprovechar y utilizar la amistad en beneficio personal?

La generosidad, no tiene barreras, pues los amigos dan su persona desinteresadamente y sin límites; están muchas veces pendientes de las preocupaciones y de las necesidades; acompañándonos en la enfermedad ó en los malos momentos; gozan de los triunfos y de las alegrías, sin el sentimiento mezquino de la envidia; la generosidad se extiende a las cosas materiales, la ayuda para reparar el auto...

La Lealtad
No hay riqueza más valiosa que un buen amigo seguro. Ser leal, supone realmente ser una persona de palabra, que responda con fidelidad a los compromisos que la amistad lleva consigo; los amigos nobles no critican, ni murmuran, ni traicionan una confidencia personal, y siempre se encuentra veracidad en sus palabras. Son verdaderos amigos, quienes defienden a capa y espada los intereses y el buen nombre de sus amigos.

Ser leal, también es hablar claro y ser muy franco; la lealtad también se demuestra al corregir a un amigo que se equivoca al tomar una decisión importante en su vida cotidiana.

El Agradecimiento
Un pequeño detalle de agradecimiento fortalece enormemente nuestra amistad significativamente, no pensemos en objetos, devolver el favor en la misma proporción ó cualquier cosa extraña, entre los amigos hasta dar las gracias sinceramente como un reconocimiento efectivo a la ayuda desinteresada que hemos recibido. Pero, sobre todo hay que decirlo.

Debemos tomar en cuenta que los pequeños detalles son espontáneos, y que a la vez representan verdaderas muestras de afecto, pero nunca deben aparecer como "pago" al beneficio que desinteresadamente recibimos, pues los obsequios, invitaciones y otros detalles, son elementos naturales de una amistad sincera.

La Superación
Los verdaderos amigos, siempre nos ayudarán a superarnos y a vivir mejor, porque el interés está puesto en la persona, no en sus pertenencias, posición ó lo divertido, que puede ser. La confianza, el consejo oportuno sobre las buenas costumbres, hábitos, diversiones ó el orden de nuestros afectos, constituyen muestras claras de un gran aprecio, compromiso y de responsabilidad.

Los valores, nos ayudan enormemente a encontrar nuevos amigos sinceros, y mejores amistades, porque nuestra actitud es franca y a la vez abierta para todas las personas. Ser un "mejor amigo", no es un objetivo para buscar el reconocimiento ó alimentar nuestra vanidad humana, es simplemente una forma de elevar la calidad de las relaciones humanas, poniendo siempre nuestro ejemplo en todas las actividades que hagamos en el futuro

Cuento la Primavera

Cuento la Primavera

La primavera llegaba lentamente, dando concesiones al invierno y al verano. Después de un largo insomnio un roble comenzaba a despertar. Se trataba de un árbol robusto de porte majestuoso que superaba con facilidad los veinte metros de altura. De su tronco corto, aunque muy grueso, partían varias ramas, las cuales de manera tortuosa se extendían en todas las direcciones. El color grisáceo de la corteza denotaba que se trataba de un ejemplar viejo.
Sobre sus ramas habitaba un gorrión de plumaje pardo con manchas negras y rojizas. Dormitaba y cada cierto tiempo piaba con el fin de encontrar una amante que le permitiera tener, los que seguramente fueran, sus últimos descendientes. La tristeza del gorrión por no encontrar pareja no pasó desapercibida para el viejo roble.

- ¿ Por qué lloras gorrión?- preguntó extrañado el roble.

- Lloro porque soy tan viejo que ya nadie se interesa por mí, estoy sólo, y no soy más que otra hoja sobre tus ramas.

- No te entiendo, creo que la vejez ha nublado en tus ojos la sabiduría de los años- afirmó el roble-. Sube a la más alta de mis ramas, aquella en la que se encuentra la primera flor de la primavera. Observa y dime lo que ves.

Obedientemente el gorrión voló hasta la más alta de las ramas y se posó a la izquierda de la flor. La rama, verde de juventud, acogió al pájaro con un suave balanceo. Desde ahí se podía observar la extensión del parque. Era un día soleado y la gente de la ciudad había aprovechado para dar una vuelta por el renacido lugar. Más allá de las vallas que limitaban el parque se podía ver el constante tráfico, edificios y más edificios. De vez en cuando se divisiva algún que otro árbol, islote en un mar de cemento. Haciendo un gran esfuerzo el gorrión comenzó a describir la escena.

- Alrededor nuestro hay un par más de robles, grandes, pero no tanto como tú. A nuestra izquierda hay un camino que serpentea entre la vegetación. En él hay humanos caminando - el gorrión se tomó un respiro intentando atisbar lo que el roble quería que viera-. Y no se que más contarte, hasta ahí es donde alcanza mi vista.

- Está bien todo lo que has dicho, mas yo me atrevo a describirte todo con una sola palabra.

- ¿Cómo?- pregunto el gorrión sorprendido.

- Yo lo que veo...- el roble suspiró moviendo todas sus hojas- yo veo vida.

El gorrión quedó en silencio un largo rato analizando en su mente cada una de las palabras del viejo árbol. No sabía por qué pero aquellas palabras le habían hecho sentir un inmenso alivio interior. Pero poco a poco las lágrimas volvieron a nublar la vista del gorrión.

- Pero es tan corta, tan injusta, tan insensible, tan irracional, que sólo puedo pensar en que nacer no es más que empezar a morir. La vida que estoy viendo desde aquí es efímera y bella. Demasiado hermosa para no estar triste si me toca abandonarla.

- Es cierto todo lo que has dicho - dijo el árbol lentamente, sin prisa-. Pero, ¿no es verdad que todo fluye? Nada en el universo puede detenerse, todo vibra. La vida es a la misma vez eterna y finita. Cuando tú te vayas la vida no acabará sino que seguirá constante en un inmenso ciclo como el de las estaciones.

El gorrión no sabía si reír o llorar. Todo cuanto decía el árbol tenía sentido. Cuando él muriera todo seguiría su curso, nada terminaba pues con la muerte. Pero sin embargo había un fin, eso no se podía negar. El tiempo existía y nada se podía hacer para ser inmune a su transcurso.

- Pero a mí, ¿de qué me sirve todo lo que dices? De una manera o de otra me toca abandonar esta vida que tanto me ha costado conservar - dijo frustrado consigo mismo-.

- Nunca te podré negar eso, pero al igual que has aceptado la vida con su felicidad y con su tristeza te toca aceptar la muerte como una etapa sucesiva a la vida. Mientras fuiste creciendo aprendiste, cada momento te enseñó diferentes maravillas del mundo. Es por tanto muy necio cerrar los ojos y decir que no quieres seguir aprendiendo pues, en cada etapa de la vida has descubierto parte de tu verdad.

El gorrión no sabía lo que pensar, no estaba triste y no sabría decir si aquello que sentía era felicidad. Su pequeña cabeza se encontraba saturada ante esa nueva visión del paisaje que se extendía bajo sus alas.

Por el camino que transitaba cercano al árbol corría una chica. Haciendo un último esfuerzo se salió del camino y se dirigió hacia el viejo roble. Extenuada por el cansancio, se dejó caer a la sombra del árbol apoyando su espalda en el grueso tronco. Lentamente, la respiración se fue tornando al ritmo normal. Las gotas de sudor resbalaban por su cara. Con avidez cogió un pequeño botellín de agua, la abrió y bebió dos grandes tragos. En ese momento se percató de un pequeño gorrión que estaba en la rama más alta del roble. En un instante el pajarillo desplegó sus alas y comenzó a surcar el cielo, libre y feliz.

- Si pudiera ser como tú- suspiró la muchacha-, sin preocupaciones ni presiones.

Absorta en el vuelo del pájaro dejó que una suave brisa la acariciará. De repente recobró la conciencia y un gesto de preocupación pintó su rostro. Miró ansiosa el reloj que llevaba en su muñeca y se levantó de un salto.

- ¡Oh no! ¡Se me ha vuelto a hacer tarde!

AMAR A UN SER HUMANO

AMAR A UN SER HUMANO

Amar a un ser humano es aceptar la oportunidad de conocerlo verdaderamente y disfrutar de la aventura de explorar y descubrir lo que guarda más allá de sus máscaras y sus defensas; contemplar con ternura sus más profundos sentimientos, sus temores, sus carencias, sus esperanzas y alegrías, su dolor y sus anhelos; es comprender que detrás de su careta y su coraza, se encuentra un corazón sensible y solitario, hambriento de una mano amiga, sediento de una sonrisa sincera en la que pueda sentirse en casa; es reconocer, con respetuosa compasión, que la desarmonía y el caos en los que a veces vive son el producto de su ignorancia y su inconsciencia, y darte cuenta de que si genera desdichas es porque aún no ha aprendido a sembrar alegrías, y en ocasiones se siente tan vacío y carente de sentido, que no puede confiar ni en si mismo; es descubrir y honrar, por encima de cualquier apariencia, su verdadera identidad, y apreciar honestamente su infinita grandeza como una expresión única e irrepetible de la Vida.


Amar a un ser humano es brindarle la oportunidad de ser escuchado con profunda atención, interés y
respeto; aceptar su experiencia sin pretender modificarla sino comprenderla; ofrecerle un espacio en el que pueda descubrirse sin miedo a ser calificado, en el que sienta la confianza de abrirse sin ser forzado a revelar aquello que considera privado; es reconocer y mostrar que tiene el derecho inalienable de elegir su propio camino, aunque éste no coincida con el tuyo; es permitirle descubrir su
verdad interior por si mismo, a su manera: apreciarlo sin condiciones, sin juzgarlo ni reprobarlo, sin
pedirle que se amolde a tus ideales, sin exigirle que actúe de acuerdo con tus expectativas; es valorarlo por ser quien es, no por como tu desearías que fuera; es confiar en su capacidad de aprender de sus errores y de levantarse de sus caídas más fuerte y más maduro, y comunicarle tu fe y confianza en su poder como ser humano.


Amar a un ser humano es atreverte a mostrarte indefenso, sin poses ni caretas, revelando tu verdad
desnuda, honesta y transparente; es descubrir frente al otro tus propios sentimientos, tus áreas
vulnerables; permitirle que conozca al ser que verdaderamente eres, sin adoptar actitudes prefabricadas para causar una impresión favorable; es exponer tus deseos y necesidades, sin esperar que se haga responsable de saciarlas; es expresar tus ideas sin pretender convencerlo de que son
correctas; es disfrutar del privilegio de ser tu mismo frente al otro, sin pedirle reconocimiento alguno, y
en esta forma, irte encontrando a ti mismo en facetas siempre nuevas y distintas; es ser veraz, y sin miedo ni vergüenza, decirle con la mirada cristalina, "este soy, en este momento de mi vida, y esto que soy con gusto y libremente, contigo lo comparto...si tú quieres recibirlo".


Amar a un ser humano es disfrutar de la fortuna de poder comprometerte voluntariamente y responder
en forma activa a su necesidad de desarrollo personal; es creer en él cuando de si mismo duda,
contagiarle tu vitalidad y tu entusiasmo cuando está por darse por vencido, apoyarlo cuando flaquea, animarlo cuando titubea, tomarlo de las manos con firmeza cuando se siente  débil, confiar en él cuando algo lo agobia y acariciarlo con dulzura cuando algo lo entristece, sin dejarte arrastrar por su
desdicha; es compartir en el  presente por el simple gusto de estar juntos, sin ataduras ni obligaciones impuestas, por la espontánea decisión de responderle libremente.


Amar a un ser humano es ser suficientemente humilde como para recibir su  ternura y su cariño sin
representar el papel del que nada necesita; es aceptar con gusto lo que te brinda sin exigir que te dé
lo que no puede o no desea; es  agradecerle a la Vida el prodigio de su existencia y sentir en su presencia una  auténtica bendición en tu sendero; es disfrutar de la experiencia sabiendo que cada día es una aventura incierta y el mañana, una incógnita perenne; es vivir cada instante como si fuese el
último que puedes compartir con el otro, de tal manera que cada reencuentro sea tan intenso y tan
profundo como si fuese la primera vez que lo tomas de la mano, haciendo que lo cotidiano sea siempre una creación distinta y milagrosa.


Amar a un ser humano es atreverte a expresar el cariño espontáneamente a través de tu mirada, de
tus gestos y sonrisas; de la caricia firme y delicada, de tu abrazo vigoroso, de tus besos, con palabras
francas y sencillas; es hacerle saber y sentir cuanto lo valoras por ser quien es, cuánto aprecias sus
riquezas  interiores, aún aquellas que él mismo desconoce; es ver su potencial latente y  colaborar
para que florezca la semilla que se encuentra dormida en su  interior; es hacerle sentir que su
desarrollo personal te importa honestamente, que cuenta contigo; es permitirle descubrir sus
capacidades creativas y alentar su posibilidad de dar todo el fruto que podría; es develar ante sus ojos el tesoro que lleva dentro y cooperar de mutuo acuerdo para hacer de esta vida una experiencia más rica y más llena de sentido.


Amar a un ser humano es también atreverte a establecer tus propios limites y mantenerlos firmemente; es respetarte a ti mismo y no permitir que el otro transgreda aquello que consideras tus
derechos personales; es tener tanta confianza en ti mismo y en el otro, que sin temor a que la relación se perjudique, te sientas en libertad de expresar tu enojo sin ofender al ser querido, y puedas manifestar lo que te molesta e incomoda sin intentar herirlo o lastimarlo. Es reconocer y respetar sus limitaciones y verlo con aprecio sin idealizarlo; es compartir y disfrutar de los acuerdos y aceptar los desacuerdos, y si llegase un día en el que evidentemente los caminos divergieran sin remedio, amar es ser capaz de despedirte en paz y en armonía, de tal manera que ambos se recuerden con gratitud por los tesoros compartidos.


Amar a un ser humano es ir más allá de su individualidad como persona; es percibirlo y valorarlo como una muestra de la humanidad entera, como una expresión del Hombre, como una manifestación palpable de esa esencia trascendente e intangible llamada "ser humano", de la cual tu formas parte; es reconocer, a través de él, el milagro indescriptible de la naturaleza humana,  que es tu propia naturaleza, con toda su grandeza y sus limitaciones; apreciar  tanto las facetas luminosas y
radiantes de la humanidad, como sus lados  obscuros y sombríos; amar a un ser humano, en realidad, es amar al ser  humano en su totalidad; es amar la auténtica naturaleza humana, tal como es, y por
tanto, amar a un ser humano es amarte a ti mismo y sentirte orgulloso de ser una nota en la sinfonía de este mundo.

EL CAMINO ESPIRITUAL

EL CAMINO ESPIRITUAL

EL CAMINO DE LA ESPIRITUALIDAD



No se bien cuando comencé a transitarlo, en realidad creo que fue cuando llego a mis manos el libro "Siddhartha" de Herman Hesse.
En esa época, con mis once años, no entendía nada de hinduismo, pero eso no impidió que me llegara muy profundamente.
Quizás haya sido mas atrás, cuando de muy pequeña mi abuela me enseño a rezar. No puedo decir cual fue la fecha exacta, no importan en este sendero, el tiempo y el espacio, ya que se funden en uno solo.
El alma, el espíritu o el Ser que habita este cuerpo se zambulle en el océano de luz, sonido y energía, sin tiempo y sin espacio para llegar a esta vida y comenzar a transitarla. Leí por ahí que la Tierra es por excelencia un lugar para el aprendizaje, y que los seres humanos poseemos el priviliegio de habitarla para sacar el máximo provecho.
Pero veo que alejada esta la vida cotidiana de todo eso, tanto que aquello, hasta parece un cuento…
Llegado el momento en que uno toma conciencia, esta atento a lo que sucede y elige por donde ir.
Creo que el inconveniente mayor es ese, el ir por la vida dejándonos llevar, quejándonos por lo que nos pasa, poniendo la responsabilidad de los hechos en el afuera, en los demás, en las circunstancias, sin asumir que nosotros y solo cada uno de nosotros es el protagonista de su vida, la cual modela como un artista la arcilla.
Tomar las riendas. Ese es el secreto. Saber que quiero y tomar ese rumbo. Acompañando también a quienes me rodean. Porque el secreto también está en el Amor.
¡Este es el momento de mayor paz y felicidad!
Saber cuál es el sendero y poner toda la voluntad y la energía en caminarlo siempre con el pensamiento, la palabra y la acción en armonía. Sabiendo que las dificultades son puestas y están ahí para APRENDER, que si no aprendemos se van a repetir una y otra vez, solo dejaran de ocurrir cuando por fin entendemos y aprendemos lo que necesitamos.
Nada de los que nos sucede esta librado al azar, ninguna de las personas que forman parte de nuestra vida esta ahí por casualidad, sino que tiene algo para enseñarnos.
Y los peores momentos y las mayores dificultades son los mejores maestros.
Mas adelante me toco aprender mi gran lección, en realidad una de tantas mas que aun me esperan. Esta fue la gran escalada a este camino, el gran escalón que pude subir, porque el hombre crece con el dolor mientras que se gasta con el placer.
Y el dolor, la angustia, la incertidumbre, la enfermedad física fueron grandes maestros para mí.
El yoga me trajo alivio físico pero salía de las clases con una gran paz que no sabia de donde surgía pero ahí estaba inundándome. Salía con la sensación de flotar entre las nubes, el cuerpo físico estaba aliviado pero también mi cuerpo emocional y eterico.
Mas adelante, profundizando el conocimiento, también encontré la paz y la tranquilidad en la meditación porque el cuerpo mental necesita también descanso y relajación.
Y aquí estoy sabiendo que encontré mi lugar en el mundo y con muchas ganas de compartirlo a manos llenas, de llevar este mensaje, lo poco que se, que aprendí, que sigo sumando en mi cuenco espiritual para continuar subiendo esta escalera tan maravillosa llamada vida.
No duden en intentarlo, es sencillamente sorprendente, espectacular y emocionante. Mis más preciadas bendiciones y la más alta vibración para todos!

POESIA DE LA AUTORA DEL BLOG

POESIA DE LA AUTORA DEL BLOG

 No quiero ya más fuegos de artificio,

 

Ni mieles que me oculten la verdad

 

Hoy solo necesito un gran abrazo

 

De esos que me entreguen amistad.

 

No creo en más estrellas que en tus ojos,

 

Ni quiero más palabras, basta ya

 

No puedo derribar tus fortalezas

 

Hoy ya no tengo fuerza para entrar.